El pan nuestro de cada día

Mateo 6:11 “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”

Por la gracia y la misericordia de nuestro Padre celestial en los últimos domingos hemos estado estudiando el modelo de oración expuesto por nuestro Señor Jesucristo, entendimos que la oración bíblica empieza con Dios como centro absoluto, reconociéndolo como Padre por gracia, santificando Su Nombre, sometiendo nuestra voluntad a Su Reino y reconociendo Su soberanía sobre todas las cosas, lo cual nos muestra que la oración bíblica siempre inicia con Dios como eje central y nunca con el hombre como punto de partida. Entendimos que las palabras “venga tu reino hágase tu voluntad” se contraponen de manera directa al reino del yo, esta es una verdad que sin duda nos confronta y nos incomoda en lo más profundo de nuestros corazones, debido a que como seres humanos queremos gobernar nuestra vida a nuestra voluntad, a nuestro beneficio, a nuestra conveniencia, pero al decir venga Tu reino estamos diciendo realmente Señor reina Tu en mi vida, no de manera parcial, sino en absolutamente todas las áreas de mi vida, lo cual implica sin duda alguna someternos a Su Palabra, someter nuestra voluntad a la Suya por encima de que estemos de acuerdo o no, o la entendamos o no, “hágase Tu Voluntad” como en el cielo así también en la tierra empezando por mí vida. Pero también estamos reconociendo que Su reino eterno será consumado completamente en el final de los tiempos cuando toda rodilla de los que están en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra se doblará ante Cristo Jesús como Rey de reyes y Señor de señores; por lo cual anhelamos también Su venida y Su reino sobre todos, por los siglos de los siglos. 

En la mañana de hoy estaremos viendo “Danos hoy nuestro pan de cada día”, una petición que aunque en apariencia parece sencilla, en realidad nos confronta profundamente porque nos lleva directamente a nuestra dependencia absoluta de Dios en lo más básico y cotidiano de nuestra existencia, recordándonos que incluso lo más elemental de la vida no es automático sino que depende de la voluntad Divina. Cuando el Señor nos enseña a decir “danos”, inmediatamente estamos reconociendo que no somos autosuficientes, ni somos la fuente de nuestra provisión, sino que absolutamente todo lo que sostiene nuestra vida proviene de la mano de Dios, lo cual destruye la idea humanista de que el hombre se sostiene a sí mismo por su capacidad o esfuerzo. Mis amados hermanos la Escritura lo dice claramente: “toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto” (Santiago 1:17), es decir, incluso aquello que llamamos esfuerzo humano está bajo la soberanía y Voluntad de Dios. Esto cambia por completo nuestra forma de orar, ya no oramos para informarle a Dios de que tenemos necesidad, sino que oramos en dependencia absoluta, ya no decimos “Señor quiero esto o has aquello”, sino que rogamos en dependencia “Señor si es posible, o conforme a tu voluntad te ruego”, y al final entender “pero que se haga Tu Voluntad la cual es Perfecta”, lo cual sin duda nos lleva a entender que la oración bíblica nos alinea con Su Voluntad, nos reordena a nosotros mismos y nos pone en el lugar correcto, el de dependencia

Ya entendimos el significado profundo de la palabra “danos” pero a su lado está la palabra “hoy”, la cual nos muestra una verdad fundamental: la dependencia debe ser diaria, no hace referencia a una seguridad acumulada que pretende controlar el futuro, eso nos encantaría a nosotros los seres humanos, de hecho quisiéramos controlar incluso lo que pasará en el corto o mediano plazo, pero recordemos mis amados hermanos que no tenemos control de ni siquiera los siguientes 2 minutos de nuestra vida, eso siendo bastante generosos con el tiempo. Este concepto está muy ligado también con el principio del maná en el desierto, donde Dios enseñó a su pueblo a depender de Él cada día sin almacenar nada (Éxodo: 16:15-21). Mis amados hermanos esto choca directamente con el deseo humano de control, pero el Señor nos recuerda más adelante que “basta a cada día su propio mal” (Mateo 6:34), enseñándonos que cargar el futuro no solo es innecesario, sino que no nos corresponde. Debemos aprender a confiar nuestro mañana a Dios, porque sólo Él sabe si lo tendremos o no. Así que, la oración bíblica reconoce que el futuro, los planes, los proyectos están sometidos a la soberanía de Dios. Sin duda alguna mis amados hermanos, nosotros queremos control, queremos previsión, queremos seguridad visible, pero la realidad es que no controlamos absolutamente nada, y por eso vivir “hoy” no es una limitación, sino una liberación para cada uno de nosotros, que aprendemos a descansar en la suficiencia diaria de Dios, entendiendo que la vida cristiana no se sostiene por acumulación de seguridades, sino por fidelidad diaria de Dios. Esto de ninguna manera es una licencia para mal gastar los recursos que Dios nos da, o gastarlo todo hoy como si no hubiese mañana, sin duda es un equilibrio porque Dios también nos manda a ser buenos administradores de lo que El nos da (Proverbios 21:20).

Ahora, cuando el Señor dice “pan”, no está hablando de lujo ni de abundancia desmedida, sino de lo necesario para la vida, y esto es profundamente intencional porque Dios no nos enseña a pedir excesos, sino a reconocer lo necesario, El quiere formar en nosotros un corazón que no está gobernado por la codicia sino por el contentamiento. El apóstol Pablo lo expresa claramente cuando dice: “teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto” (1 Timoteo 6:8), mostrando que la vida del creyente no se define por la acumulación de riqueza, sino por el descanso en la provisión suficiente de Dios. Esto sin duda mis amados hermanos es completamente contra-cultural, desde niños hemos escuchado que debemos tener aspiraciones grandes, muchos quisieran ser ricos, y ponen esto como su meta en la vida, pero el verdadero evangelio nos llama a no hacer tesoros en la tierra, sino en el cielo, porque donde esté nuestro tesoro, allí estará nuestro corazón (Mateo 6:19-21), lo cual no es una prohibición al ahorro o a la correcta administración, sino una prohibición absoluta a poner nuestros corazones y nuestra seguridad en las cosas de esta tierra entre ellas las posiciones y el dinero, Dios es nuestro tesoro más grande y la única fuente de nuestra seguridad

Por último dice “de cada día”, esto nos revela que estamos delante de la fidelidad continua de Dios que no se interrumpe ni se agota, porque Él no es un Dios que provee una sola vez para luego retirarse, sino un Padre que sostiene constantemente a sus hijos, tal como lo dice la Escritura: “nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad” (Lamentaciones 3:22-23), mostrando que cada día es una nueva evidencia de Su cuidado ininterrumpido. Y aquí mis hermanos debemos entender algo fundamental, Dios no solo provee de maneraextraordinaria o milagrosa, sino también a través de lo ordinario, porque el trabajo, los medios y las circunstancias diarias son instrumentos en Sus manos, así lo dice la Escritura en (Deuteronomio 8:17-18), dejando claro que incluso la capacidad humana de producir algo está sostenida por Dios mismo.

Podemos entonces concluir que cuando oramos “danos hoy nuestro pan de cada día”, no estamos simplemente pidiendo alimento, sino que estamos expresando una verdad espiritual profunda: que no somos autosuficientes, que dependemos completamente de Dios, y que cada día es un regalo inmerecido de Su gracia, y ante esta verdad innegable solamente puede haber una respuesta de parte de cada creyente sobre la faz de la tierra: Gratitud, adoración, y profundo amor a nuestro Padre celestial, quien desea formar en nosotros un pueblo que viva en dependencia total de Él. Amén.

Photo credit: Photo by Kate Remmer on Unsplash

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Venga tu reino. Hágase tu voluntad