Agradecidos siempre y por todo

Efesios 5:20“Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”

En estos días de acción de gracias es común reunirnos y expresar nuestra gratitud a Dios por sus misericordias, pero la acción de gracias Biblica no se limita a un día especial en el calendario, es una característica del creyente, hace parte de su carácter espiritual, es una práctica activa, y lo veremos por medio de la Escritura, analizaremos este mandato Divino expresado por Pablo en Efesios 5:20: “Dando gracias siempre y por todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Palabras simples, pero muy profundas, porque nos hablan del corazón del creyente verdadero, del corazón que ha sido transformado por el Espíritu Santo, del corazón que sabe reconocer a Dios en todo momento, en toda circunstancia.

Pero antes de profundizar, veamos el ejemplo del pueblo de Israel. Ellos fueron liberados de Egipto por la mano poderosa de Dios, atravesaron el Mar Rojo en seco (Éx 14:21-22), recibieron agua en el desierto (Éx 15:23-24), maná del cielo (Éx 16:4), y protección diaria en cada paso de su travesía (Sal 78:14-16). Y aun así, ¿qué hicieron? Murmuraron, se quejaron, añoraron Egipto. Cuestionaron a Moisés (Éx 16:2-3, 17:1-3). El salmista dice: “Murmuraron en sus tiendas y no escucharon la voz de Jehová” (Sal 106:25). Israel vio milagros, pero su corazón permaneció endurecido, sus quejas se escuchaban más que las acciones de gracias, pero la Biblia nos muestra claramente que no podemos vivir como ellos, el apóstol Pablo nos exhorta claramente en 1 Corintios 10:1-11 “Más estas cosas sucedieron como ejemplo para nosotros” para que no repitamos la historia. 

Así que, teniendo en cuenta esta introducción, vamos a nuestro verso principal en Efesios 5:20, y lo primero que quisiera analizar son las palabras Siempre y Por todo que le dan un énfasis especial al mandato Divino. Este es el primer punto de este sermón: la gratitud Bíblica es siempre y por todo. Y es aquí cuando surge una pregunta, ¿como puedo estar agradecido siempre y por todo cuando vivimos en un mundo imperfecto y lleno de cosas malas que pasan a nuestro alrededor? Humanamente hablando esto es simplemente imposible. Por lo tanto, la gratitud Biblica no es un sentimiento pasajero ni una emoción humana de forma superficial. Es fruto de la obra de Dios en nosotros. Cuando Pablo dice “siempre” y “por todo” no se refiere a ignorar el dolor, sino a reconocer que Dios obra en todo para nuestro bien (Rom 8:28), aun en el sufrimiento, aun cuando no comprendemos, aun cuando la vida nos golpea, aun cuando el mundo nos lastima, Dios permite cada una de estas cosas en la vida de nosotros los creyentes para moldearnos, para enseñarnos, para perfeccionarnos y capacitarnos, y esto sin duda es para el beneficio de nuestras almas. Entonces la gratitud aún en medio de la prueba es una evidencia en la vida del verdadero creyente; no damos gracias porque amamos la prueba en sí misma, sino porque sabemos que Dios está obrando aun en medio de ella (Santiago 1:2-4). Así que, podemos agradecer a Dios aún en medio del dolor y el sufrimiento siendo fortalecidos por Su Espíritu Santo, aún si en ocasiones no comprendamos lo que está sucediendo, porque por encima de la situación podemos estar seguros de que Él es soberano, bueno y fiel. Entonces, la gratitud no depende de lo que sentimos; depende de la verdad de Su Palabra y del evangelio que asegura que Dios dirige todas las cosas para Su gloria y nuestro bien eterno. Así que, un corazón agradecido es evidencia clara de que hemos sido regenerados por obra y gracia Divina, es fruto de la obra de Dios en cada uno de nosotros. Pero en cambio, la murmuración y la queja revelan un corazón olvidadizo (Sal 106: 19-26), pero la gratitud revela un corazón que confía, un corazón que no se olvida, sino que se deleita en la soberanía y fidelidad de la promesa de Dios, solo en ese momento podremos estar agradecidos siempre y por todo.

En segundo lugar, la gratitud es respuesta a la santidad y la gracia de Dios, recordemos que  antes de conocer a Cristo éramos enemigos de Dios, muertos en delitos y pecados (Ef 2:1-3), merecedores de Su ira (Rom 1:18), sin esperanza y sin relación con Él. Pero mis amados hermanos  por Su gracia fuimos reconciliados mediante Cristo (Rom 5:1, Col 1:19-20), adoptados como hijos (Ef 1:5) y hechos coherederos con Cristo (Rom 8:17). Cuando contemplamos esta obra gloriosa, la gratitud deja de ser una obligación para nosotros y se vuelve un deleite, algo que brota de un corazón regenerado y humilde, porque reconocemos que todo lo que somos y todo lo que tenemos proviene de Él, que nos salvó, que nos sostiene y que nos llama Suyos, por el gran amor con que nos amó. Gloria a nuestro Señor Jesucristo! 


Por último, la gratitud es fruto de la obra de Dios en nosotros, pero también se ejercita y se practica en nuestra vida diaria. Se cultiva contemplando la santidad y gracia de Dios, reemplazando la queja por palabras de fe (Fil 4:6), examinando nuestra vida de oración para asegurarnos de que agradecemos más de lo que pedimos (1 Tes 5:16-18), recordando nuestra condición pasada y la obra de Cristo en nuestro favor (Ef 2:4-7), aprendiendo a dar gracias incluso por lo que aún no entendemos (Rom 8:28). Con el grupo de hombres en las últimas reuniones hemos venido estudiando acerca de las disciplinas del hombre de Dios, y sin duda la gratitud debe ser una disciplina que se desarrolla en el corazón del verdadero creyente y nos hace vivir en constante reconocimiento de Su fidelidad y bondad inmerecida. 

Hermanos míos, Israel murmuró aun viendo la gloria de Dios, pero nosotros hemos contemplado la gloria del evangelio de Jesucristo, hemos sido redimidos por Su sangre, adoptados como hijos, llenos del Espíritu Santo. No podemos vivir como ellos. Es momento de preguntarnos: ¿Vivimos agradecidos o permitimos que la murmuración y las quejas gobiernen nuestro corazón? ¿Recordamos diariamente la gracia que hemos recibido o actuamos como si Dios nos debiera algo? ¿Refleja nuestra vida confianza en la soberanía de Dios o caemos fácilmente en la queja y el descontento? 

Dios nos permita ser conscientes de cuanta gracia y misericordia El ha derramado sobre cada uno de nosotros, para que cada día de nuestra vida seamos tan agradecidos como El nos lo ha mostrado por medio  de Su preciosa Palabra. Amén. 

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