Padre nuestro que estás en lo cielos
Mateo 6:9 “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.”
En nuestro último estudio, por la gracia y la misericordia de Dios estuvimos viendo a nuestro Señor Jesucristo cuando exponía el como NO orar, vimos como ese canal diseñado por Dios en el cual nos comunicamos con El no puede convertirse en una ventana para ser vistos o admirados por lo hombres, para mostrar falsa piedad o ser admirados o reconocidos por otros, vimos que debe ser una disciplina de todo Cristiano, cuyo único receptor de nuestras palabras y corazones debe ser Dios, así hayan otros que nos escuchen a nuestro alrededor, pero también entendimos que es fundamental hacer un espacio en secreto con Dios, necesitamos hablar con Él día a día en secreto, y nuestro Padre que ve en lo secreto nos recompensará en público. También entendimos que no se trata de repetir oraciones aprendidas o estilos copiados de otras personas, debe salir desde lo más profundo de nuestro corazón, debe ser verdadera y sincera, y por último entendimos que la oración no es para torcer la mano de Dios a nuestro favor, El es soberano, y NADIE le puede decir qué hacer, cómo hacerlo ni en cuando hacerlo. Entonces, por medio de la oración nos alineamos a Su perfecta Voluntad, pedimos Su dirección, rogamos por Su misericordia y favor pero todo conforme a Su Perfecta voluntad, porque nuestro Padre sabe perfectamente de qué cosas tenemos realmente necesidad, antes de que incluso se las pidamos. Bajo este contexto nuestro Señor Jesucristo sigue exponiendo acerca de la oración, pero ya que nos dijo como NO orar, ahora si nos va a exponer como SI debemos hacerlo en el v.9.
En primer lugar, el versículo inicia “Vosotros, pues, orareis así” y es fundamental entender el v.9 en el contexto de v.7 que nos dice que orando no usemos vanas repeticiones, es decir, no se puede interpretar el v9 sin antes entender el 7. Nuestro Señor Jesucristo de ninguna manera está diciendo “Vosotros pues repetirán así”. El no está mandando a hacer algo que condenó 2 versos atrás, sino que nos está dando un modelo. De hecho la palabra usada en el original griego para “así” es “houtōs” que significa de esta forma, de esta manera, de este modo. Entonces mis amados hermanos, el texto lo que nos dice es que nosotros debemos orar de la siguiente manera, o usando el siguiente modelo. Dejando esto bien en claro, ahora si podemos entrar en este modelo de oración el cual inicia con 2 palabras que tienen un profundo significado: Padre nuestro. Estas palabras inmediatamente nos ponen en una relación, donde El es el Padre y nosotros somos sus hijos. Entonces podemos afirmar que la oración debe iniciar con una relación y no con una necesidad o una petición. Así que, lo primero que quisiera recalcar en estas palabras de nuestro Señor, es que El nos enseña que en nuestras oraciones debemos acercarnos a Dios como nuestro Padre. Que privilegio tan sublime, privilegio que no lo tiene todo el mundo, solo aquellos que han sido salvados por gracia, los seres humanos no tenemos derecho natural a llamar a Dios Padre, es únicamente privilegio de los redimidos por Su gracia y Misericordia según Juan 1:12. Ahora, aquí tenemos algo hermoso, tenemos por medio de la fe en nuestro Señor Jesucristo a Dios por Padre. Nosotros, seres humanos pecadores, mortales y llenos de defectos y pecados hemos sido adoptados por Dios según Romanos 8:15, Dios nos da el título de sus hijos, y no solamente el título, sino todos los beneficios reales que tiene un hijo adoptivo, y nos trata como tales. Gloria a Dios por su amor eterno que nos da tan grande posición, pero al mismo tiempo tan inmerecido privilegio en Cristo Jesús. Tenemos a un Padre que nos ama (Mateo 7:12), nos cuida (1 Pedro 5:6-7), pero así como nos ama también nos disciplina como muestra de Su perfecto amor (Hebreos 12:6-8). Si nos damos cuenta todas estas expresiones están dadas en “nos” plural, es decir, la palabra “nuestro” hace referencia a que en el modelo de oración dada por Cristo no hay espacio para el egoísmo, Dios es mi Padre, pero al mismo tiempo es Padre de mis hermanos que han nacido de nuevo, por lo cual nuestro Señor nos está invitando a que al orar no seamos egoístas, ni pensemos solamente en nosotros, hacemos parte de la familia de Dios según Efesios 2:19.
En segundo lugar, Dios quiere que nos acerquemos en esa relación de confianza e intimidad entre un hijo con su Padre, pero al mismo tiempo con una reverencia suprema. Esto lo vemos en las palabras siguientes “que estás en los cielos”. Entonces, Dios es cercano, amoroso, podemos llamarlo Padre mío, o Abba Padre, pero nunca olvidemos Su posición sobre todo y sobre todos. La expresión “que estas en los cielos” nos lleva sin duda alguna a una absoluta reverencia y respeto supremo al Santo, al que llena los cielos en plural, es decir las galaxias y el universo entero porque El mismo los creó con su infinito poder. Mis amados hermanos podemos entonces acercarnos a nuestro Padre confiadamente (Hebreos 4:16), pero al mismo tiempo sin olvidar que el cielo es Su trono y la tierra el estrado de Sus pies (Isaías 66:1) o en otras palabras, con confianza y cercanía pero en equilibrio con respeto, reverencia profunda y sin ligerezas.
En tercer lugar, la expresión “santificado sea tu nombre” por años ha sido mal interpretada, es la primera petición de la oración, la cual no tiene nada que ver conmigo, sino que debe ir directamente en dirección de Dios mismo, pero no para hacer Su nombre más Santo, esto ya de por sí es imposible porque El ya es 3 veces Santo, Santo, Santo (Apocalipsis 4:8), entonces, lo que el texto nos está diciendo es que Su nombre sea reconocido como tal, como quien ya es El que es perfectamente Santo. Al ser esta la primera petición, lo que Cristo está mostrando en este modelo es que antes de pedir para nosotros, debemos pedir para Su gloria; que su Nombre sea reconocido sobre toda la tierra (Salmos 8:1), o en otras palabras, Señor, haz que el mundo vea quién eres realmente, un clamor para la gloria de Su Nombre. Pero antes de que el mundo lo reconozca de esa manera, somos primero nosotros los que nos debemos rendir de manera reverente frente a Su trono, 1 Pedro 3:15 nos invita a santificar a Dios en nuestros corazones, es decir, todo inicia en lo más personal, en nuestra mente, nuestras emociones, nuestras acciones. Mis amados hermanos no podemos pedir que Dios sea santificado en el mundo si no lo es en nuestros corazones, esto implica una rendición total, debemos decir Señor, glorifícate en mi vida, cueste lo que cueste (Mateo 5:16). Ahora, sin duda alguna este inicio de la oración Bíblica revela nuestros corazones, si empezamos pidiendo para nosotros pues nuestra oración está centrada en nosotros mismos, así que la oración revela tu corazón, por eso debemos iniciar pidiendo para la gloria de Dios, sometiendo nuestras prioridades a Su majestuoso Nombre.
Por último, el día de hoy hemos visto que la oración Bíblica es relacional “Padre nuestro”, reverente “que estás en los cielos”, y centrada en Dios “Santificado sea Tu nombre”. Esto cambia por completo nuestra relación con nuestro Padre celestial, y cambia por completo nuestra forma de dirigirnos frente a Él. Mis amados hermanos, no oremos como un ritual, ni como una rutina, oremos sin egoísmos, buscando primero la gloria de Dios antes que pedir por nosotros mismos, sometámos nuestros corazones a Su perfecta Voluntad y como Hijos de Dios oremos para que el Nombre de nuestro Padre sea glorificado, Amén.

