Resucitado para nuestra justificación

Romanos 4:25 “el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”

 

En la mañana de hoy estaremos estudiando un tema de vital importancia en la vida del creyente, una doctrina fundamental para el cristiano. No es una celebración más del calendario, o una costumbre religiosa, es un hecho que cambió para siempre la historia, que sostiene la fe cristiana; Jesucristo murió y resucitó. En este verso 25 de Romanos 4 encontramos una síntesis del evangelio mismo; nuestro problema, la obra de Cristo, la resurrección y el resultado final. Pero es muy importante entender este texto en su contexto. A lo largo del capítulo 4 el apóstol Pablo expone que Abraham fue justificado por la fe, porque si Abraham, fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse v2. Pero en el v.3 hace énfasis que creyó Abraham a Dios y le fue contada por justicia. Es decir, Abraham le creyó a Dios cuando le prometió que de él saldría un Libertador en el cual serían benditas todas las familias de la tierra. Sin importar que fuese casi de 100 años, o que su esposa Sara fuese estéril v.19, el estaba plenamente convencido de que Dios era poderoso para hacer todo lo que le había prometido v.21. Entonces podemos afirmar que él fue justificado por la fe en Jesucristo, tal cual lo expresa el versículo 5 del mismo capítulo: creyó en aquel que justifica al impío. Pero en el versículo 23 y 24 nos dice que no solamente esta es una verdad para Abraham, sino también para nosotros a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro. Y de este modo, llegamos entonces al versículo 25, el cual estaremos escudriñando en la mañana de hoy.

En primer lugar, antes de hablar de la resurrección, el texto nos obliga a mirar algo que para nosotros puede ser incómodo: nuestras transgresiones. En el original griego la palabra usada es paraptōmataque significa caída, paso en falso, desvío del camino en el que se debe andar. No hace referencia solamente a la palabra pecado que significa errar el blanco, no alcanzar el estándar de Dios, sino que transmite la idea de que Cristo fue entregado, porque estábamos en el camino incorrecto, íbamos directamente en el camino que conducía a la condenación eterna. Esto, sin duda alguna, nos muestra nuestra condición real, es increíble como en muchos lugares se intenta suavizar la verdadera condición del ser humano, y en el peor de los casos no se nombran las palabras pecado, transgresión, condena, ni mucho menos infierno para evitar ser tan “duro” con las personas y evitar que se vayan de la iglesia. Pero el texto es claro y contundente, no es solamente que hayamos hecho algunas cosas malas, o que cometimos un error, hemos ofendido la Santidad de Dios, nuestros pecados han transgredido las normas Divinas y esto nos hace merecedores de Su justo juicio. Este problema es una epidemia en nuestros días, pero debemos ser fieles a la Escritura, mis amados hermanos aquel que no conoce su condición es incapaz de encontrar al Libertador que lo salve de su miseria, porque simplemente no se ve a sí mismo como un miserable. Dios por medio de la escritura nos dice claramente cuál es nuestra condición: Todos pecamos y estamos destituidos de la gloria de Dios (Rom 3:23), la consecuencia o resultado de esos pecados es la muerte (Rom 6:23), por causa de nuestros pecados somos hallados culpables bajo el justo juicio de Dios (Rom 3:19). Entre muchos otros versículos que nos muestran nuestra condición de culpabilidad frente a un Dios Santo. 

Pero el versículo no nos muestra solamente nuestra condición de culpabilidad, nos dice que Cristo fue entregado. Sin duda alguna estas palabras nos muestran una intención Divina, no fue un accidente, no fue que unos hombres malvados le quitaron la vida, o que el enemigo de nuestras almas se salió con la suya, fue un acto voluntario de Dios, fue entregado. La pregunta que debemos hacerle al texto sería, pero porque fue entregado? Y la respuesta está en el mismo verso: por nuestras transgresiones. Esto significa sustitución; es decir, El no murió por sus pecados porque Él no cometió ninguno, murió por los nuestro (2 Cor 5:21), el Justo murió por los injustos (1 Pedro 3:18), nos sustituyó en aquella cruz, si alguien merecía morir allí éramos nosotros los culpables, pero Cristo nos sustituyó y murió en lugar de nosotros los pecadores. Dios puso sobre Cristo los pecados y la culpa de su pueblo. Ciertamente llevó el nuestras enfermedades, herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre el, y por su llaga fuimos nosotros curados. Gloria a Dios por nuestro amado Señor Jesucristo. 

En tercer lugar, llegamos al punto central del mensaje del día de hoy, y punto central de toda la fe cristiana. Su resurrección. Mis amados hermanos la resurrección de Cristo es el hecho que distingue la verdadera fe de las otras religiones, pensemos por un momento donde está en este momento Mahoma fundador del islam, dónde está Siddhartha Gautama (Buda) fundador del budismo, donde está en este momento Confucio fundador del confucianismo, entre otros. Todos ellos tienen algo en común: todos están muertos. Pero nuestro Señor Jesucristo vive y reina, he ahí la gran diferencia, y no se trata de un final esperanzador. Es un hecho indiscutible, con más de 520 testigos, con una tumba vacía aun cuando la guardia romana el imperio dominante de la época la habían enviado a custodiar, con un perseguidor de la iglesia que al tener un encuentro con el Cristo resucitado se convirtió en el mayor escritor del Nuevo Testamento y defensor de Jesucristo hasta la muerte, con unos discípulos dispuestos a morir y convertirse en mártires por defender la verdad de la resurrección de Su Maestro. Mis amados hermanos la resurrección de nuestro Señor Jesucristo es el hecho que sustenta nuestra fe. Tal cual lo expresa el apóstol Pablo en (1Cor 15:14). Así que, si Cristo resucitó de entre los muertos entonces nuestro pecado fue pagado, la justicia Divina fue satisfecha, la obra de redención ha sido completada, Dios aceptó el sacrificio sustitutivo en nuestro favor, mis amados hermanos somos perdonados, somos aceptados en el Amado (Efesios1:6). Y esto nos da paso a nuestro último punto de estudio.

Según el texto, “para nuestra justificación”. La palabra usada en el original griego para esta expresión es dikaiōsinque es un término legal usado para declarar a una persona justa, inocente, absuelta, declarada justa frente a un tribunal. Es decir, somos declarados justos delante de Dios, no significa que automáticamente nos volvemos perfectos en conducta, sino que Dios me declara justo basado en la justicia de Cristo, la cual por medio de la fe en Él es acreditada sobre cada uno de nosotros (Rom 5:1). De ninguna manera es que Dios pase por alto el pecado, o lo ignore, sino que lo juzgó en Cristo, por eso al que en Él cree le es acreditada Su justicia. En otras palabras, es un intercambio, por medio de la fe en Él y su obra redentora nuestro pecado queda sobre Cristo y Su justicia pasa sobre nosotros, por esa razón, y solo por esa razón Dios nos ve justos, porque ve la justicia de Su Hijo en nosotros. Nuevamente Gloria a Dios por nuestro amado Señor y Salvador Jesucristo.

Por último mis amados hermanos, jamás olvidemos que la tumba está vacía, donde está oh muerte tu aguijón, donde Oh sepulcro tu victoria? (1Cor 15:55), Cristo vive, y porque Él vive nosotros tenemos esperanza de vida eterna, porque Jesucristo resucitó tenemos paz para con Dios y estamos a cuentas con El. Y como El resucitó también tenemos nosotros la esperanza de resurrección para vida eterna, por eso podemos caminar confiados, seguros, esperanzados, con el corazón lleno de victoria y los ojos puestos en la eternidad que nos aguarda, porque yo sé que mi redentor vive (Job 19:25) amén. 

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